jeudi 23 février 2012

HOSPITAL DE KILKIS: EL LUNES 20 DE FEBRERO EMPIEZA LA OCUPACIÓN

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Les envio, traducido al castellano, un comunicado emitido por los trabajadores del hospital de Kilkis (noreste de Grecia) el día 18 de febrero. Dichos trabajadores han empezado a funcionar el hospital de forma asamblearia.


HOSPITAL DE KILKIS: EL LUNES 20 DE FEBRERO EMPIEZA LA OCUPACIÓN

Tal y como se había decidido, comienza la ocupación del Hospital General de Kilkis, a despecho de los médicos, políticos y sindicalistas acomodados. A pesar de los intentos desesperados por parte de los escalafones más elevados de la burocracia sindical, que abandonaron la Asamblea General de los trabajadores del hospital entre abucheos y silbas, los presentes en la misma decidieron de forma unánime comenzar la ocupación del hospital a partir de la mañana del lunes 20 de febrero y formar grupos de trabajo y de responsabilidad, que funcionarán bajo el control de la Asamblea General. La noticia está empezando a difundirse ampliamente y ya han mostrado su interés medios y periodistas independientes. Los trabajadores son conscientes de la enorme responsabilidad que contraen frente a los pacientes, los ciudadanos, la sociedad local y también frente a ellos mismos y sus personas más cercanas, y están decididos a llevar sus objetivos a buen puerto, de forma consensuada y solidaria. Dichos objetivos no son estrictamente sectoriales. Son más amplios y tienen un carácter político. Los trabajadores del hospital de Kilkis no reconocen al gobierno actual, un gobierno impuesto y voluntariamente esclavo de otros intereses, y declaran el autogobierno del hospital.

Estos trabajadores quieren que a su lado estén no sólo los ciudadanos de Kilkis, sino el conjunto de la sociedad, a la que hacen un llamamiento para que de forma pacífica eche abajo el actual escenario político, procediendo a la propagación de ocupaciones por los hospitales de todo el país y por los lugares de trabajo de todos los sectores. Debemos paralizar inmediatamente esa Grecia que conocíamos y conocían, ocupando los lugares de trabajo y los espacios públicos, hasta que la dictadura parlamentaria que gobierna el país caiga y se erija un gobierno democrático que obedezca a la exigencia popular de liberarnos de las ataduras de la supuesta deuda y que nos conduzca por el camino de la reorganización y de la prosperidad.

Si esto no es tarea fácil, es porque el enemigo no está sólo fuera de nuestras murallas, sino también en el interior. ¡Sobre todo en el interior! Es lo que vimos hoy en Kilkis. Esos directores a los que inquieta tanto la pérdida de ingresos a causa de las movilizaciones, junto con sus secuaces y algunos médicos coaccionados, intentaron inicialmente buscar el apoyo de los reaccionarios altos cargos de la federación nacional de médicos de hospitales. El ambicioso presidente de dicha federación intentó apoyar no a los médicos en lucha, sino a los altos escalafones de la burocracia sindical. El señor Dimitrios Barnabas "está preocupado" porque, por culpa de las ocupaciones y las protestas de los médicos que no cobran desde hace meses, los hospitales no van a funcionar bien. Hasta ahora, como sabéis todos, vienen funcionando de maravilla...

¡Menuda conciencia social! A los irresponsables médicos sin escrúpulos que, junto con los enfermeros y otros empleados hospitalarios, reclaman lo que se les debe y luchan por una sanidad pública gratuita, les llaman "muchedumbre". El indescriptible señor Barnabas ha preferido mantenerse lejos de la muchedumbre. Esquivando a la combativa presidenta del ENIK (sindicato de médicos de hospitales de la provincia de Kilkis), la señora Leta Zotaki, que esperaba reunirse con él, como habían acordado, participó en un encuentro privado con el reaccionario vicepresidente y el personal directivo del hospital antes de la celebración de la Asamblea General que se había convocado en el mismo lugar. El señor presidente de la federación de médicos de hospitales "quiere que el hospital esté abierto, para que la gente esté a nuestro lado", según sus propias palabras. Pero no aclaró después, cuando comenzó a llegar "la muchedumbre" y se le preguntó al respecto, cómo concibe Su Excelencia la lucha sindical de los médicos, en especial hoy en día, si no es con enérgicas protestas y ocupaciones. La concibe, sin lugar a dudas, con protestas simbólicas, con acciones convocadas sólo para que las vea el gobierno, con una retórica vacía que asquea a todo el mundo, en el mejor de los casos con alguna huelga de un día que no hace daño a nadie. Estos son, en fin, los medios más eficaces con los que cuenta la burocracia sindical en estos momentos sin precedentes. Una concepción muy original del sindicalismo combativo, pero totalmente representativa de la actitud de los mandos sindicales, sobre todo a nivel federal. Si los trabajadores esperan que estos señores les lleven a luchas triunfales van a esperar mucho tiempo...

Los trabajadores y los ciudadanos de todo el país, de toda Europa y de todo el mundo deben ver un ejemplo en las ocupaciones, continuadas y no simbólicas, que comienzan en Kilkis y en otras partes, así como en las luchas que desde hace tiempo se encuentran en desarrollo en Acería Griega, en el canal de televisión Alter, en Loukisa y en decenas de lugares de Grecia y de otros países, y deben proceder a ocupar cuanto antes y en coordinación todos los lugares de trabajo y espacios públicos, manteniendo las ocupaciones hasta que se produzca la caída del gobierno impuesto y la disolución de los mecanismos de partido que durante tantos años urdieron e impusieron el inhumano régimen de nuestros días. El pueblo debe luchar al margen del parlamento, con luchas en las calles y sin esperar inútilmente a que el poder les dé nada, reivindicando una potente constitución democrática y una nueva transición, que ponga al país en el camino del progreso y lo convierta de nuevo en un lugar de democracia, de igualdad, de justicia y de prosperidad.



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Ελευθεριακή Συνδικαλιστική Ένωση - Διεθνείς Σχέσεις
Unión Sindical Libertaria - Relaciones Internacionales

mardi 14 février 2012

Cualquiera puede ser nadie

Cualquiera puede ser nadie
Las resistencias al enésimo asalto del neoliberalismo han reencontrado en la figura del personaje colectivo una herramienta de lucha a lo largo de la historia.

ADRIÁN BERNAL
Viernes 10 de febrero de 2012. Número 167

imagen Ivan Solbes

“Yo no tengo nombre, puedes llamarme V”, dice en cierto momento el protagonista de V de Vendetta, personificación de la anarquía oculta tras una máscara de Guy Fawkes, un tipo que el 5 de noviembre de 1605 intentó volar el parlamento inglés, en la llamada “Conspiración de la pólvora” .

Aunque prácticamente desde su creación, a principios de los ‘80, V ha sido un referente en el imaginario contracultural, fue la infame adaptación a la pantalla grande, en 2006, de este cómic de Alan Moore y David Lloyd la que realmente popularizó el rostro de Fawkes y lo convirtió en un elemento cada vez más habitual en las protestas de diversos colectivos de base.

Con la crisis económica a la vuelta de la esquina, iniciativas como V de Vivienda y otras comenzaron a utilizar en la política cotidiana esta imagen.

Tal vez, en principio, se pueda atribuir este hecho al carácter de icono de la cultura popular que adquirió V tras su paso por el cine en una versión mucho más aséptica y simplona que la original y a su utilidad, por tanto, como símbolo fácilmente identificable de lucha contra la opresión y la injusticia.

Sin embargo, poco a poco y de manera algo inesperada, los resultados de estas acciones han ido derivando hacia otros derroteros: los del nombre múltiple.

Somos Legión

Probablemente, la clave para que esto ocurriera es que Anonymous hizo suyo el personaje. Al pasar por el filtro de este seudónimo, que es ya de por sí un alias colectivo, la máscara de Guy Fawkes se resignificó.

Se reforzaba ahora con la figura de V, de manera evidente, lo subversivo del anonimato: el rechazo de los activistas a una estructura convencional, a líderes y a discursos oficiales, a visibilizarse y, por tanto, a ser identificados por el poder que, sin saber qué hacer, perseguía supuestas cúpulas, buscaba portavoces y amenazaba al aire.

No se puede atrapar al cerebro si el cuerpo ha renunciado a tener cabeza. Cualquiera puede ser nadie.

Para mayor desconcierto de los de arriba, la irrupción del 15M, con las dinámicas y movimientos que lo impulsaron o surgieron como consecuencia inmediata, provocó que se incidiera mucho, en asambleas y manifestaciones, en conceptos como horizontalidad, democracia directa o ausencia de representantes desde el entendimiento del pueblo como multitud crítica. La máscara de Fawkes estaba allí.

La indignación viajaba por Europa, y la máscara de Fawkes viajaba con ella. Las protestas cruzaban el charco y se extendían por Norteamérica como la pólvora, y la máscara de Fawkes, claro, aparecía en cada una de las réplicas del movimiento Occupy.

Y aunque el poder no sepa nunca cómo reaccionar ante estas formas de organización y de funcionamiento de las resistencias, el nombre múltiple no es en absoluto un fenómeno reciente. Entre el mito y la realidad encontramos numerosos personajes colectivos tras los que se esconden grupos de artistas, escritores o científicos en un intento de aunar esfuerzos, entroncar con el saber popular, escapar de la represión o, simplemente, reírse un rato.

Igualmente, muchas leyendas en torno a la figura del forajido, como la de Robin Hood, por ejemplo, pueden venir de un uso múltiple de una única identidad, haya existido ésta realmente en algún momento o no.

En el caso de los movimientos políticos basados en el personaje colectivo llama poderosamente la atención el ludismo.

A principios del siglo XIX tuvo lugar en Inglaterra una serie de levantamientos mecanoclastas contra la incipiente maquinaria industrial, que amenazaba con agravar aún más la precaria situación del proletariado. El nombre del movimiento estaba basado en un semilegendario obrero llamada Ned Lud, muy probablemente un nombre múltiple para despistar a patrones y Estado y evitar represalias.

Las protestas se extendieron rápidamente de la ciudad al campo, donde Capitán Swing fue el seudónimo de turno.

Sé Luther Blisset

Pero sin duda, el gran referente contemporáneo de personaje colectivo es Luther Blisset. En 1994 una pandilla de postsituacionistas italianos le robaron el nombre a un futbolista inglés de origen jamaicano que había llegado al Milán en calidad de estrella a principios de la década anterior.

Tras realizar una temporada nefasta, lesionarse y ser objeto de duras críticas xenófobas por parte de los tifosi de su propio equipo, el jugador abandonaba el Calcio con más pena que gloria, sin saber que en realidad su nombre sí acabaría pasando a la historia.

A medio camino entre lo libertario y lo postmoderno, los planteamientos de Luther Blisset están centrados en la llamada “guerrilla de la comunicación”, concepto basado en la acción política a través de la cultura, la crítica a los mass media y la no convencionalidad en la creación y difusión de los discursos.

Especialmente activos durante la segunda mitad de los ‘90, llegaron a conformar una red informal, conocida como “Proyecto Luther Blisset”, desde la que los activistas podían estar más o menos al tanto de las diversas acciones realizadas bajo esta identidad fantasma.

En el año 2000, algunos miembros del colectivo italiano original se refundaron bajo el seudónimo Wu Ming (“anónimo” o “sin nombre”, literalmente), desde una perspectiva menos política y más interesada en la autoría colectiva del arte y la cultura. Por su parte, el nombre de Luther Blisset sigue apareciendo de vez en cuando en todo tipo de acciones en muy diversos lugares.

Cualquiera puede ser Marcos

Incluso podemos ubicar en esta tradición del personaje colectivo la propia figura del subcomandante Marcos. Los nuevos zapatistas se cubren el rostro para ser vistos; reniegan de su nombre para ser nombrados. Y aunque Marcos es una persona concreta, la máscara tras la que se oculta o se muestra, como se prefiera ver, nos habla de que Marcos no es nadie o, dicho de otro modo, puede ser cualquiera. Todos y todas somos Marcos.

Cualquiera puede ser Marcos. Cualquiera puede ser Luther Blisset. Cualquiera puede ser nadie. Yo, no tengo nombre. Bienvenido. Sé Nadie tú también.

Subversión, anonimato, contrainfo.

En el Manual de guerrilla de la comunicación, publicado originalmente en Alemania en 1997 (en España está editado por Virus) y firmado por el grupo autónomo a.f.r.i.k.a., Sonja Brünzels y, claro, Luther Blisset, encontramos algunos de los mejores ejemplos del uso subversivo del personaje múltiple.

En sus páginas, además de un acercamiento teórico a la acción política a través de la deformación de los discursos del poder, se hace un repaso por la historia de las principales propuestas de activismo contrainformativo de las últimas décadas, desde el culture jamming al terrorismo cultural.