dimanche 30 septembre 2012

vendredi 21 septembre 2012

México: Organización versus Incineración: comienza la lucha comunitaria Destacado

Organización versus Incineración: comienza la lucha comunitaria Destacado por Jorge Tadeo Vargas Jueves, 20 de Septiembre de 2012 18:39 Planta de CEMEX en Huichapan, Hidalgo, Mexico Planta de CEMEX en Huichapan, Hidalgo, Mexico Jorge Tadeo Vargas Las luchas en México contra las empresas cementeras y la incineración de residuos. Una mirada a la organización comunitaria ante los monstruos cementeros. La ciudad de México produce diariamente mas de doce mil toneladas de residuos solidos urbanos (RSU) de los cuales mas del ochenta por ciento podrían ser reutilizables o reciclables, sin embargo esta practica no se lleva a cabo, sino que estos residuos son depositados en rellenos sanitarios o incinerados en plantas procesadoras de cemento. La primer opción era la mas utilizada hasta diciembre del 2011, y en ella recicladores informales en situaciones muy precarias y de un gran riesgo sanitario recuperaban algunos de estos residuos para su comercialización. Desde fines del 2011 gran parte de este material es llevado a los hornos de cemento para su incineración y así convertirlo en lo que ellos llaman combustible alterno, una falsa solución a la crisis climática y sistémica que vivimos actualmente. El relleno sanitario Bordo Poniente, era no solo el relleno sanitario mas grande de la Cd de México, sino de toda Latinoamérica y el cual fue cerrado en diciembre del 2011 en una decisión conjunta del gobierno federal y el gobierno de la Cd de México, esto fue hecho sin antes tener un plan adecuado del manejo de los RSU, ni involucrando a los afectados del cierre, al contrario, meses antes se había firmado un contrato con la empresa cementera Cementos de México (CEMEX) para el coprocesamiento (alias incineración) de cuatro mil toneladas de estos residuos en sus plantas de Huichapán en el Estado de Hidalgo y en Tepeaca en el Estado de Puebla; todo esto sin consulta previa ni a las comunidades cercanas a las plantas cementeras, ni a los recicladores informales que sobrevivían de la recuperación en el relleno sanitario, situación que ha generado inconformidades en las comunidades que los ha llevando a organizarse contra esta situación. Cabe señalar que además de los impactos socio ambientales de los que hablaremos, este contrato de CEMEX con el Gobierno de la Cd de México, le cuesta a los habitantes de esta ciudad trecientos pesos por tonelada transportada e incinerada en los hornos cementeros. En México la incineración de RSU no esta legislada salvo en algunos casos muy concretos, pero las plantas incineradoras como tal no existen, los residuos se disponen en rellenos sanitarios donde se les da un tratamiento menor en el mejor de los casos o en basureros a cielo abierto con un grado de riesgo mayor. Importante mencionar que mas de la mitad de RSU producidos terminan en tiraderos clandestinos o en las calles de las ciudad, generando un impacto mayor que las dos opciones anteriores, afectando no solo a los ecosistemas cercanos, sino también la salud de las comunidades humanas que se encuentran en el radio de contaminación de estos espacios. La legislación actual permite que los municipios sean los encargados de manejar la disponen final de sus RSU, esto puede ser ya sea provenido a la ciudad de un relleno sanitario publico manejado con recursos públicos o privatizar el relleno a una empresa que se encargue del manejo de lugar y de la disposición de los residuos, privatizando con esto un recurso que a la larga y con un manejo adecuado podría ser económicamente rentable para el municipio y la comunidad. Un problema global que desde el sistema actual no se alcanzan a ver las soluciones, pues al salirse estas de la lógica del mercado actual, este no es capaz de ver las posibilidades de un manejo de RSU donde estos no sean confinados en rellenos, sino que siguen de manera cíclica contribuyendo. Las resistencias globales contra la incineración de residuos (tanto solidos urbanos, como industriales, biológicos y/o tóxicos-peligrosos) vienen dándose desde mediados del siglo pasado, aunque con el nacimiento de la Alianza Global para Alternativas a la Incineración (GAIA por sus siglas en ingles) estas cobran mucho mayor fuerza, así mismo comienzan a tener un respaldo, pues esta alianza genera mucha información científica sobre los impactos en salud y socio ambientales que la incineración genera, así mismo ofrecen alternativas y soluciones reales a la problemática de los residuos y su disposición final. De igual forma GAIA no solo trabaja con comunidades que resisten a proyectos de incineración locales dándoles apoyo y difusión internacional, sino que también se involucran con redes de recicladores, logrando con esto una pinza para la industria de la incineración, por un lado con las comunidades en resistencia a los proyectos y por el otro lado con las redes de recicladores que ven su fuente de trabajo en peligro con el aumento de los incineradores de RSU. En México sin embargo el tema de los residuos no ha pasado de ser una moda mediática, sin llegar al fondo del problema: el modelo de consumo y los impacto de este al generar mas y mas residuos, pero con la crisis actual, el modelo económico busca nuevas formas de salir de dicha situación critica y ven en los residuos una de las soluciones que al final no es sino una falsa solución que impacta a la naturaleza y las poblaciones humanas mas vulnerables. La decisión de la Cd de México de incinerar cuatro mil toneladas de RSU en hornos cementeros, se convierte en un experimento tanto de la industria como del gobierno para que este sea el modelo a adoptar para el manejo de los residuos solidos urbanos a nivel nacional, es fácil prever esto si se observa la tendencia internacional y el papel que juegan en esto las plantas cementeras, ya lo están haciendo con los residuos industriales bajo la falsa premisa de valorización energética y el uso de estos como combustible alterno para la producción de cemento que también les da la oportunidad de acercarse a los Mercados de Carbono y acceder a fondos destinados a la mitigación de CO2. Misma idea se aplica con los RSU que forma parte de todo este coctel de Mecanismos de Desarrollo Limpio y combustible alterno al combustible fósil. En México, desde el 2009 con la resistencia que ha llevado la comunidad de Apaxco en el Estado de México contra la empresa filial de la transnacional cementera Holcim-Apasco llamada Ecoltec, con un campamento frente a las puertas de la empresa que la mantuvo cerrada por casi tres años y la decisión del Gobierno de la Cd de México de contratar los servicios de CEMEX para la incineración de los RSU producidos en una ciudad e incinerados en otras comunidades, estas se han organizado contra estas plantas cementeras, primeramente por la incineración de los RSU de la Cd de México, pero conociendo los impactos de los demás residuos que proveen el combustible alterno a los hornos. Tanto Apaxco como Huichapán se han organizado contra dos de las empresas cementeras mas grandes a nivel global las cuales buscan salir de la crisis económica que viven actualmente reconvirtiendo su tipo de combustible de fósil. a lo que se conoce como CDR (Combustible Derivado de Residuos) pasando por alto los impactos ya documentados de mezclar este coctel químico como es la producción de Oxido de Nitrógeno principal componente de la lluvia ácida, partículas ultrafinas que contribuyen a la desertificación de los suelos y la contaminación de las aguas, azufres y otros contaminantes orgánicos e inorgánicos que afectan la salud tanto humana y de los ecosistemas, siendo los mas peligrosos, el riesgo de las dioxinas y furanos, dos de los contaminantes mas peligros del mundo, producidos por el ser humano, es decir, son tan peligrosos que la naturaleza nunca los hubiera creado de forma natural. Esta información ha llevado que las comunidades afectadas se organicen en diversas peticiones que van desde el caso de la comunidad de Apaxco que pide el cierre de Ecoltec en la región hasta la comunidad de Huichapán que en en este momento se organizan para ir mas allá de la planta cementera e involucrarse en el cuidado de la naturaleza en general, exigiendo a CEMEX que como una primera acción de buen vecino para la comunidad, es dejar de recibir los RSU de la Cd de México. Las dos luchas se encuentran en proceso y aunque no se visualiza una victoria a corto plazo, las dos son históricas pues son las primeras comunidades que se escuchan cuestionar las falsas verdades de la incineración; comunidades que pueden presionar y lograr un cambio en el manejo de residuos en México, mas cercano a la filosofía de Basura Cero que a los manejos actuales. Importante señalar que el impacto que esta practica genera, no es solo el impacto socio ambiental en las comunidades que se encuentran cercanas a las plantas cementeras, también esta el impacto de la privatización de los RSU repercutiendo en los recicladores tanto formales como informales y su forma de ganarse la vida, impacto producido por el cierre de los rellenos sanitarios y el eventual envío a los hornos cementeros, en este caso especifico de CEMEX, dejando en estas poblaciones en una vulnerabilidad económica mucho mayor de la que ya se encontraba. El sistema extractivista que impera actualmente y su mejor discípulo, el modelo neoliberal vive una crisis sistémica como nunca antes y busca desesperadamente nuevas formas de apropiarse de los recursos naturales estratégicos, generando impactos en la naturaleza y las comunidades mas vulnerables, es necesario buscar desde abajo soluciones reales a esta crisis sistémica, desde un nivel personal y comunitario, trabajando hombro con hombro desde un enfoque ecosistemico reconociéndonos como parte de la naturaleza y no como entes aparte. Algo que el sistema nos quiere vender como la verdad absoluta en que se basa todo su poder. fuente : Kaosenlared